(Foto: Mercedes Ariza)


Las vidas son plomo invisible.
Unos chicos corren jugando a la mancha
con el cráneo pelado
creyendo en fantasmas de suelo
que conquistan la cima.
De todo lo que pasó
elijo la voz de su nombre rebotando en el desayuno.
Sol que avanza en un pueblo encantado.

1 comentarios:

Mariela Laudecina dijo...

Me encantó este poemita!
precioso.