(Fragmento)


Saludó al cartero y cerró la puerta de rejas. Había guardado la carta en el bolsillo derecho del vestido floreado, el segundo que se ponía en lo que iba de la primavera. Le gustaba porque se lo había regalado su marido cuando eran novios, hace un par de años atrás. En esa época salían a comer y a caminar por el centro. Largas caminatas de la mano donde hablaban de lo bien que habían hecho en mudarse a las sierras. Él le dijo que pida un deseo. Ella miró la vidriera del paseo y señaló el vestido. Esa misma noche lo encontró en su cama envuelto en papel madera con un corazón dibujado. 
Se sentó en la mesa de la cocina para leer la carta. Emilia la invitaba a su casamiento el cinco de junio del año siguiente. Leyó cuatro veces la invitación, pensando en un sueño o una pesadilla o una de esas cosas que pasan entre la realidad y el sueño. Se paró y respiró profundo. No había nadie con quien compartir la noticia. Volvió a la silla, se quedó mirando a los pajaritos con el racimo floral en sus picos. Imaginó el vestido que usaría en el casamiento. El gato entró por la ventana. Fue a buscarle comida.

5 comentarios:

Ramacciotti dijo...

¿Es parte de un cuento?
Me gusta el estilo. Quiero leerlo. No vale hacer un streap-tease hasta la mitad y dejar expectante!

Maria dijo...

Es parte de un cuento. Voy subiendo de a poco.

valderrama dijo...

hola

parte de su trabajo está en el último número de valderrama

http://revistavalderrama.blogspot.com

saludos

e dijo...

lo quero leer completouu

Maria dijo...

Te mando mail eloísa.