¿Te conté del colombiano que vive en casa?. Llegó ayer a la mañana arrastrando una valija gris. Me pidió que lo ayudara con el cargador del celular porque no funcionaba, dijo que tenía que encontrarse con su amante. Supongo que quiso decir novia pero dijo amante, tal vez allá hablan así. El colombiano se peleó con el perro, dejó su valija en la habitación y cocinó ravioles. Eran las diez de la mañana. Yo iba a desayunar y sentí el olor de la salsa. Sus ojos son como dos aceitunas. Tiene un tatuaje en el brazo derecho, no pude ver el dibujo. Tal vez son líneas, puntos o el nombre de una mujer. Vos nunca te harías un tatuaje pero sí hablarías con el perro. Se llama Ringo y se está poniendo cada vez más insoportable. Salta a mi cama de madrugada. Rasca los muebles y siempre que hago bifes saca los huesos del tacho de basura. Todos los días miro la foto en la que estas al lado de una planta más grande que vos. Tu mano está apoyada en la planta. La planta tiene bordes amarillos y una especie de espinas. No sé de plantas. No sé cuidar plantas. Siempre me dijiste que es fácil: hay que regar. Para mí no son más que adornos. El colombiano a veces llega cantando. Yo deambulo mientras se me cae el pelo fumando un cigarrillo detrás del otro, mañana, tarde y noche. Lo escucho, digo ¿cómo estás?. No me importa su respuesta. Lo escucho. Todos los días miro esa foto dónde estas al lado de una planta con medias blancas, impecables, hasta las rodillas. Tenés el pelo rubio y se te forman rulos en la nuca. Te mordés un poco el labio del lado izquierdo. No estás contento. Tampoco enojado. Sos un nene de seis años al que le sacan una foto que después va a parar al portarretrato de la casa dónde ahora vive tu mamá con tu papá que dejó de trabajar. Hace días me contaste que estabas triste porque el hermano de tu mamá se está muriendo. Mi tío se está muriendo, dijiste. Anoche soñé con una muerte. La gente lloraba, el cajón iba y venía de la funeraria al cementerio. Esperaba que pase el tiempo sin saber qué decir ni qué hacer. El nene de la foto mira a cámara. No sabe que más tarde será profesor de literatura en una escuela privada. Tampoco sabe que a los treinta años va a estar de novio a punto de casarse. Este lugar se parece a cualquier otro. Tenías razón. No sé hacer otra cosa más que mirar la foto del nene al lado de la planta. Fumar cigarrillos. Caminar por la casa cómo si tuviera un cajón encima con la cruz blanca en el centro. Cuando me preguntan qué extraño digo tu nombre.
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